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BlogLos 4 jinetes del apocalípsis

Teresa Ouro

Los 4 jinetes del apocalípsis

4 conductas que pueden acabar con tu relación de pareja

Muchos factores son los que determinan que una pareja funcione o no, y ésta ha sido una cuestión investigada por una gran cantidad de científicos, en concreto uno de los mayores implicados ha sido Gottman. “El laboratorio de amor” de la Universidad de Washington, es el lugar en el que durante cuatro décadas, el doctor John Gottman, experto en relaciones, y su equipo han estudiado más de 3.000 parejas. Ahora puede afirmar que se puede predecir con una precisión del 90% si una pareja permanecerá unida o no. Pero también nos dice que las parejas pueden salvar sus relaciones mediante la detección de las señales de advertencia y cambiando la forma en que se tratan entre sí. Por tanto, estas situaciones tienen solución si se trabaja en ellas.
 
Para que una relación se establezca sólidamente, y tenga buenas bases, uno de los pilares importantes es que cuando vengan los problemas y conflictos, se gestionen de manera adecuada y se resuelvan. Ya que el problema no radica en la cantidad de conflictos en sí, pues son comunes e inevitables, sino en la manera de resolverlos y en los mecanismos que se activan cuando surgen los mismos, que va a ser el factor fundamental que diferencie a una pareja con éxito de otra que no lo tiene, el éxito de funcionar juntos.
 
A estos mecanismos que se activan, Gottman los denomino “Los cuatro jinetes” en una relación de pareja, que son predictores de la separación y el distanciamiento. 
Es cierto que en ocasiones, en muchos conflictos de pareja, puede aparecer alguno de los “cuatro jinetes”. Sin embargo, cuantos más aparezcan y cuanto más se repitan en el tiempo, más probable será que los miembros se distancien o la relación acabe en ruptura. Os explicaré cuales son y como aparecen:

ACTITUD DEFENSIVA

Se trata de una actitud en defensa de lo que se ha percibido como un ataque. Esta actitud niega la responsabilidad propia en el conflicto y, por tanto, no asume su parte de aprendizaje o cambio para solucionar el mismo. También es una forma de autoprotegerse. Además, conlleva, un ataque en respuesta al percibido previamente como tal de la pareja, este puede ser en forma de reproche, amenaza, juicios… Es decir, “estar a la defensiva”, normalmente, trae consigo actitudes no respetuosas hacia el otro, ya que considera que fue el otro quien comenzó la ofensiva.
Un ejemplo de ello son las frases que comienzan por: “eso son películas que tu te montas”, “no tiene sentido que reacciones así”, “no hables tanto y mírate a ti misma”, “es que tu también haces esto mal”, etc.
Así, comenzamos toda una batalla, donde la solución al conflicto está muy lejos, ya que nos centramos más en “defendernos y atacar para defendernos”, que en la asunción de responsabilidad y en la búsqueda de soluciones. De esta forma, será difícil que se de un diálogo maduro y coherente.  
Es importante la responsabilidad de cada miembro de la pareja para hacerse cargo de la situación y resolverla de la mejor forma posible.

ACTITUD EVASIVA O DE BLOQUEO

Mostrarse indiferente es una actitud para evitar el conflicto. Nos distanciamos y desconectamos de los argumentos del otro y del otro mismo, como si no fuese conmigo el problema o, al menos, su solución. Es una estrategia negativa porque nos aleja nuevamente de la solución, ya que no viendo o no asumiendo el problema, no se soluciona.
Se trata de actitudes de silencio, expresión corporal pasiva, inexpresividad, evasión, posicionándonos por encima del problema y de la pareja, como si no fuese con nosotros el conflicto. La indiferencia es una forma de evitación, una forma de dejar que sea la vida quién resuelve el problema y no nosotros.
Desde esta posición se suprime todo diálogo y no hay contacto visual por parte de la persona que se amuralla. Se crea un diálogo interno de desprecio, reproches o simplemente argumentos mientras se escucha a la persona que habla. Por ejemplo “eso no fue así, no tienes razón, me da igual lo que digas”, etc.

CRITICA DESTRUCTIVA

La crítica es destructiva cuando se convierte en un juicio contra la persona, y no hacia sus actos. Esta crítica descalifica y ataca al otro, sin respeto por su persona. Es una forma irrespetuosa de expresar desacuerdo o queja por algo que hace la otra persona, juzgando sus actos a través de cómo es la persona criticada. Se confunden y utilizan, los términos de “si actúas así, eres así”, siendo muy destructivo el juicio emocional, de acusación y condena que se emite contra la persona criticada. Es mejor aludir a la conducta incorrecta en lugar de a la persona.
Por ejemplo: «me resulta un poco incómodo que siempre dejes los zapatos en medio, ¿podrías dejarlos en el zapatero? Así está todo más recogido». De esta forma hacemos una crítica constructiva a la conducta o acción de la persona y no a la persona. De lo contrario podría ser algo como: «otra vez los zapatos por medio, eres un desordenado, siempre lo dejas todo por medio, no tienes remedio, ¿cuándo harás las cosas bien?». Así pues, en lugar de atacar a la persona, mejor hacer referencia al comportamiento que nos molesta.
O en otras palabras, «Estoy muy enfadada porque anoche no fregaste la cocina. Dijimos que lo haríamos por turnos.» Esto es una queja. «¿Por qué eres tan distraído? No soporto tener que fregar siempre la cocina cuando te toca a ti. ¡Nada te importa!» Esto es una crítica. Por tanto, una queja se centra en un comportamiento específico, pero una crítica va más allá́. La critica toca algún defecto de la personalidad de la pareja: “Tú siempre…”, “Tú nunca…”, etc.
No hay nada malo en expresar quejas y molestias en una relación, pero se trata de hacerlo de un modo que se centre en tus propios sentimientos y en como la conducta de tu pareja te afecta.

DESPRECIO

Se trata de actitudes agresivas y faltas de respeto, que directamente se expresan contra la pareja. Suponen gestos, palabras, insultos, amenazas, ofensas, burlas y humillaciones que implican una actitud de superioridad por parte del que desprecia.
La persona despreciada siente inferioridad y anulación de su persona, porque es como si pasase por encima de ella, para pisotear y dañar el poco ego que puede quedar intacto.
Desde esta actitud, se muestra una actitud verbal y no verbal que expresa poca valoración del otro. Se entiende como una escala en la que la admiración por el otro disminuye y aumenta la percepción de los “defectos”. Por ejemplo, “no tienes ni idea”, “mírate, cómo te pones”, “tienes unas cosas que no son normales”, etc.
El sarcasmo y el escepticismo también son formas de desprecio. Lo mismo puede decirse de los insultos, la burla y el humor hostil. El desprecio, en cualquiera de sus formas, envenena las relaciones porque implica disgusto. Así, aumenta siempre el conflicto, en lugar de favorecer la reconciliación. Este es uno de los jinetes mas destructivos y peligrosos para la pareja.

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